Unamuno: de Salamanca a Fuerteventura

D. Miguel de Unamuno llega a Fuerteventura el 12 de marzo de 1924, desterrado por el General D. Miguel Primo de Rivera, jefe del Directorio Nacional. Tiene que abandonar obligatoriamente su familia y su dorada Salamanca para comenzar su “pena” en Fuerteventura. Su destino era estar encerrado en una cárcel de arena, así lo consideraba el General cuando lo mandó al destierro, un lugar inhóspito y el más alejado al que le podía mandar.

El delito cometido por el catedrático y Rector de la Universidad de Salamanca, fue denunciar por escrito y de palabra, la situación política española. La dictadura no permitía críticas ni a los gobernantes ni a la monarquía, por lo que le suspenden de la cátedra y le cesan como Rector.

La misma suerte tiene el diputado y periodista D. Rodrigo Soriano, también desterrado a Fuerteventura junto con D. Miguel.

A los pocos días de su llegada a la isla, Unamuno comienza a escribir sobre ella, sus primeras impresiones y las plasma en artículos que publica en diarios madrileños “La Libertad” y “Nuevo Mundo”, en “Caras y Caretas” de Buenos Aires y en “El Tribuno” de Las Palmas de Gran Canaria.

El 02 de mayo, D. Miguel publica en el “Nuevo Mundo” de Madrid, el primer artículo escrito en Puerto de Cabras (actual Puerto del Rosario), que decía:

“…esta infortunada isla…”

En el artículo que aparece el 16 de mayo, tan solo quince días después, escribe:

…esta afortunada isla de Fuerteventura,

de clima admirable, ¡qué sanatorio!…

En mi vida he digerido mejor mis íntimas inquietudes.

Estoy digiriendo el gofio de la historia…

 

Este artículo que presento, está basado en la Casa Museo Miguel de Unamuno en Fuerteventura, su folleto, sus paneles ilustrativos colgados en las paredes de la casa donde vivió. Allí he podido leer sus artículos dedicados a la flora, la fauna, la orografía de la isla y sobre todo a “la mar”, que será una constante importante en su obra.

Se puede decir que la estancia de D. Miguel en Fuerteventura fue un regalo inesperado. No imaginaba la huella que le iba a dejar.

 

1 Comentario

  1. Manuel MENA

    D. MIGUEL Y FUERTEVENTURA

    El deseo de un dictador,
    empuja un barco,
    que lleva a Fuerteventura,
    A D. MIGUEL. Antes rector,
    de una Salamanca,
    que le ha despedido con dolor.

    Fuerteventura y D. MIGUEL
    ¡ Se complementan los dos !.
    La Castilla Atlántica. El la llamó.

    Fuerteventura.
    Son sus gentes, sus canciones,
    su sentir y su amistad.
    Es el fuego cubierto, por arena y viento.
    Es el mar bravo, que la roca detiene.
    Es el viento libre, que ondula la mar.
    Es la arena fina, donde las olas
    van y vienen,
    dejando en ella,
    la esencias claras, de mundos
    que contienen.

    D. Miguel
    Filósofo, escritor,
    ensayista, poeta.
    controvertido, antagónico,
    incompatible, argumentador.
    Como un volcán, que apenas se contiene,
    mientras hablas, con docta voz.

    Aquí, escribías, pensabas, hacías tertulias,
    paseabas, te gustó pescar,
    y te encontraste a ti mismo,
    mirando al mar.
    Con tus escritos, zarandeas al dictador.
    ¡ Como el zurrón del gofio,
    es zarandeado por el pastor!.

    Esta isla abierta al mar y al cielo,
    se abrió a ti.
    Te llenó, su inmenso mar azul.
    Durante un tiempo.
    D. Miguel…
    La isla… fuiste tú.

    Grabó buenos recuerdos en tu interior.
    En tus escritos descubres tu amor sincero,
    por una tierra…. ¡Que te cautivó !.

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