Últimas tardes de primavera

El pasado 20 de marzo con el equinoccio de primavera, dábamos la bienvenida a la nueva estación, nos desperezábamos del frío y largo invierno, los días comenzaban a ser más largos, más horas de sol que tanto buscábamos en los tristes días de la estación que dejábamos, la vegetación comenzaba a florecer y hasta nuestro cuerpo cambiaba, “la primavera la sangre altera”.

Hemos empezado ya la cuenta atrás para recibir el solsticio de verano, el 21 de junio, que marca el día más largo del año y la noche más corta y con esta fecha la nueva estación con esos calores que nos acompañan en la época estival en Salamanca.

Para despedirnos de la primavera, no sin cierta nostalgia, nuestro amigo y colaborador Manuel Mena Martín nos ha permitido incluir sus versos dedicados a las últimas tardes de primavera.

Muchas gracias Manuel Mena por compartir tu talento con [email protected] [email protected]

¡TARDES DE FINAL DE PRIMAVERA!

¡Parques de Salamanca!

La flor del almendro, anuncia la primavera,

la de la mimosa, la confirma y saborea.

Las golondrinas son alfareras, y construyen milagros,

entre conventos, palacios, y casas solariegas.

Salamanca en primavera, tiene ojos verde claro,

y mirada dorada, serena y sincera.

En mayo y junio a una joven madurez llega.

Las tormentas la curten, el sol la tienta.

Se pasa, de verde tierno, a verde oscuro.

Con el viento, las hojas jóvenes y pequeñas,

se mueven y tiemblan.

Las de más experiencia, se mecen suaves, y más lentas.

Como la mujer que en la madurez, muestra lo mejor,

el amor, más hondo y meditado, la mente abierta.

En su vida más dominio, más discreta.

Madurez, es la flor que se abre,

y muestra lo más bello de sí, y lo que más desea.

Dicen que el que prueba un Ferrari siempre con él sueña,

y hasta despierto, de él se acuerda.

¡Tardes de final de primavera!,

La encina ofrece su flor, la candela.

El sol se filtra suave, entre las enredaderas.

El dorado y el verde, se funden y complementan.

Estudiantes que se miran, amores fugaces que anhelan.

Venus al atardecer observa.

Por San Juan, entra ya el verano.

Salamanca entera, recuerda

fragancias fuertes y ciertas.

¡En tardes de final de primavera!

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